El #yomequedoencasa se está convirtiendo en una pesadilla para muchas personas

Algunas ya tenían problemas para manejar la ansiedad en algunos aspectos de su vida antes y para otras esto es nuevo. La ansiedad es una emoción que aparece cuando nos sentimos amenazados y ahora, más que nunca, podemos justificar esta emoción.

¿Cuáles son los aspectos más problemáticos?

 1. Sin lugar a dudas el miedo a la muerte. Es difícil manejar la situación de incertidumbre: ¿y si enfermo y no me pueden atender y me muero? ¿y si mis padres enferman de coronavirus y mueren? Cuando estas cuestiones comienzan a dar vueltas por nuestra cabeza es complicado sentirnos tranquilos. Estamos acostumbrados a ver la muerte como algo lejano, algo que pasa a otros y eso nos facilita vivir tranquilos en nuestro día a día, pero ahora, la sentimos muy cerca y esa venda que solemos ponernos en los ojos ya no nos sirve.

La sensación de sentirnos amenazados por la enfermedad no es una cuestión de sí/no, “si tengo coronavirus moriré, si consigo no tenerlo viviré”. Los datos indican que solo una pequeña parte de la población tendrá complicaciones y morirá por este nuevo virus, por tanto, lo más probable es que no mueras. De hecho, lo más probable es que si desarrollas la enfermedad tus síntomas sean leves.

2. Sobrellevar el encierro. Culturalmente somos muy sociales nos gusta el contacto con los demás, nos aporta bienestar salir y relacionarnos y sustituirlo por videollamadas a veces, el bienestar que nos aporta, queda oscurecido por la sensación de distanciamiento y lejanía de nuestros seres queridos. Es importante poner de nuestra parte para que esas videollamadas no sean un llorar juntos, sino que se formulen en positivo y hacia el futuro. Al fin y al cabo, esto pasará como todas las cosas de la vida.

Por otro lado, las relaciones dentro de nuestro hogar pueden convertirse en un infierno. No estamos acostumbrados a estar tanto tiempo juntos. Si tenemos que teletrabajar y a la vez tenemos niños la situación puede hacerse muy cuesta arriba. ¡Mantén la calma! Casi nada es tan grave ni tan importante como parece. Es probable que te cueste que los niños cojan rutina para hacer los deberes ahora que no van al cole pero que, a la vez, tienen más deberes que nunca. 

Recuerda que si quieres establecer un hábito es imprescindible que se establezca una relación adecuada entre “acción” y “consecuencia”. Es muy importante que tengamos claro que si el niño se libra de hacer deberes al día siguiente intentará hacer lo mismo otra vez porque el primero obtuvo lo que quería.




Otra fuente de estrés o de ansiedad puede estar en la propia relación de pareja. Muchas relaciones se sostienen porque ambas partes, por sus horarios laborales apenas se ven. Ahora toca enfrentarse a todas esas realidades que hemos ido dejando sin resolver. En estos momentos es imprescindible que ambas partes intenten centrarse en mejorar la convivencia en lo que esté en su mano. Los asuntos sin resolver deben dejarse para un momento en el que ambas partes estén dispuestas a llegar a un acuerdo, si no es así, cualquier paso que demos puede llevar a empeorar y tensar más la convivencia. 

Ten cuidado con tu tono de voz, los gritos contribuyen a que el otro grite también. En las parejas es frecuente interpretar la conducta del otro “lo hace para hacerme daño, para molestarme, etc.” Procura no sacar conclusiones leyendo el pensamiento de los demás… es posible que tengas razón… o puede que no.

¿Qué debemos hacer si surgen conflictos interpersonales en este momento?

Debe hacerse
·       Considerar los conflictos algo natural y abordarlos lo antes posible
·       Tomar el tiempo necesario para comprender el problema y explicar nuestra posición  
·       Escuchar y preguntar
·       Definir el problema y los intereses de cada parte
·       Habla siempre en primera persona, cambia el “es que tú” por “yo me siento o me gustaría que”
·       Centrarse en el problema y no en la persona
·       Buscar soluciones que beneficien a ambas partes
No debe hacerse
·       Evitar los conflictos
·       Hacer suposiciones, emitir juicios o culpabilizar
·       Ignorar los intereses del otro
·       Atacar o interrumpir a la persona mientras habla
·       Permitir que las emociones dominen el diálogo
·       Centrarse en lo que no se puede cambiar
·       Imponer sobre los demás valores y convicciones personales
·       Dar por supuesto que se ha entendido lo que hemos dicho
·       Imponer un acuerdo


¿Qué puedo hacer para manejar la ansiedad?


1º Identifica qué es lo que realmente te preocupa o te hace sentir nerviosa. Tómate un tiempo para hacer un listado de estas cosas que te preocupan.

2º Valora si estás magnificando la probabilidad de que ocurra lo que temes y si ocurriese lo que temes ¿sería tan terrible?

3º Aprende a relajarte. Puedes encontrar un montón de ejercicios de relajación por internet. Cada persona es diferente y se relajará con más facilidad con unos ejercicios que con otros pero lo más básico e importante será que controles bien tu respiración. Encontrarás en muchas partes que hablan de la respiración diafragmática, esta respiración consiste es tomar aire por la nariz, inflando la tripa, retener un momento el aire y soltarlo suavemente a la vez que la tripa se va hundiendo. Es un ejercicio muy básico, pero si lo dominamos correctamente no necesitaremos hacer nada más para relajarnos. Para niños y no tan niños, es muy recomendable la relajación de la nube.

4º Valora si necesitas ayuda profesional psicológica (Psicología Online Cuarto de Contadores) y, en ese caso, no lo hagas de forma precipitada, consulta a tus conocidos por si pueden recomendarte a alguien de confianza. Ten en cuenta que en estos momentos puedes encontrarte con oportunistas sacando tajada de la situación. Cerciórate de que ese anuncio de psicólogo tan barato que te sale en Instragram o en Facebook es realmente un psicólogo y puede ayudarte.

Por último, recuerda que esto es temporal. Establece una rutina y ponte objetivos cada día. Busca momentos para disfrutar de la compañía de los tuyos o para cuidarte dándote un baño o practicando mindfulness.



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*La omisión de algunas tildes ha sido intencionada


#Yomequedoencasa

Una de las primeras medidas de prevención contra la expansión del coronavirus ha sido el cierre de colegios. Con los niños y niñas en casa todo el día es normal que pasen por todo tipo de estados y uno de los más comunes es el aburrimiento, que termina dando lugar a rabietas y lloros y con ellos a la desesperación de padres y madres.

coronavirus ideas para entretener a tus hijos

A continuación, te damos algunas ideas para tener entretenidos a los pequeños y, además, aprovechar estos 15 días para seguir aprendiendo las letras de forma divertida y manipuladora, adquiriendo conocimientos nuevos y estimulando el aprendizaje general.

  • #Yomequedoencasa Repasa letras y busca un objeto que comience por ella.
Para realizar esta actividad basta con que tengas en casa un folio de papel, una funda de plástico de las que sirven para proteger documentos y un rotulador con borrador de los que usamos en las pizarras. En el folio realizarás a través de puntitos cualquier letra, tanto en mayúscula como en minúscula, y con una flecha marcarás en qué dirección se realiza el trazo de la misma. Una vez metido el folio en la funda de plástico, el niño o niña tendrá que repasar los puntos de cada letra siguiendo la flecha que marca el trazo. Cuando termine tendrá que decir qué letra es y luego borrarla. ¡A los niños les encanta borrar este tipo de rotuladores! 

Para completar la actividad podremos hacer también en el folio un dibujo de cualquier animal u objeto que comience con esa letra para que el niño o niña lo coloree y, además, buscar un objeto por casa que también comience por esa letra que ha descubierto siguiendo el camino de puntos.

Cuando buscamos y encontramos un objeto que empiece con determinada letra en realidad estamos consiguiendo que los pequeños asocien grafías con fonemas y estamos trabajando la conciencia fonológica, es decir, la conciencia de los sonidos que forman palabras, algo que será muy importante después en el proceso lectoescritor. De hecho, muchos estudios demuestran que los niños con mayor conciencia fonológica aprenden más rápido a leer y tienen menos dificultades en el proceso y dominio de la lectoescritura.

  • #Yomequedoencasa: Adivina letras y escríbelas en un papel.
Solo necesitarás un abecedario de letras mayúsculas de madera o plástico duro que puedes encontrar en cualquier papelería, tienda de manualidades o internet. El juego consiste en que los niños o niñas cierren los ojos y solo con el tacto reconozcan la letra. Después tendrán que escribirla en un papel y comprobar si han acertado o no.  

De este modo los pequeños están utilizando los sentidos para experimentar sensaciones diversas en la exploración. Este ejercicio sirve también para adquirir y reforzar el aprendizaje de las letras y sus grafías. 

Para los niños y niñas más mayores en vez de trabajar con letras, podemos hacerlo con palabras: tendrán que reconocer cada letra de madera o plástico duro por separado y retenerlas en la memoria para luego adivinar la palabra. Conviene comenzar con palabras de dos sílabas e ir aumentando la complejidad. 

Este mismo ejercicio puede hacerse también con números: se trataría de reconocer cada número, memorizarlo y después hacer, por ejemplo, una suma con ellos. 

  • #Yomequedoencasa: Traza letras con los dedos en una bandeja con sal o azúcar.
Otra forma de comenzar a reconocer las letras y su trazo que suele divertir mucho a los niños es hacerlo con sus dedos. Solo tienes que verter sal o azúcar en una bandeja o tupper y escribir en un papel una letra. El niño o niña tendrá que reproducir esa misma letra con sus dedos en la sal o el azúcar. Siempre es más divertido si implicamos a los pequeños en el juego desde la preparación misma. Incluso podemos teñir el azúcar o la sal con polvillo de tizas de colores. 

  • #Yomequedoencasa: Haz letras con plastilina
Hacer formas, sean cuales sean, con plastilina sirve para trabajar la motricidad fina de los pequeños porque adquieren agilidad, destreza y fuerza en las manos y los dedos. Ese control y precisión de movimientos es muy importante para el correcto desarrollo de la lectoescritura. 

Seguro que los pequeños de la casa se entretienen un montón haciendo figuras con plastilina, pero también podemos conseguir que sigan reforzando su aprendizaje si forman las letras con plastilina e, incluso, pueden escribir su nombre o crear palabras más o menos complejas dependiendo de su edad. 

  • #Yomequedoencasa: Juega a los sonidos 
Este juego es parecido al tradicional "Veo, veo", pero para encontrar el objeto la pista que se da no es la letra por la que comienza, sino el sonido de esa letra. Es muy importante pronunciar correctamente el sonido y marcarlo muy bien para que el niño o niña lo identifique. Por ejemplo, decir “empieza por /ttt/”, marcando el sonido /t/ sin las vocales, en vez de decir “empieza por /te/”.

Conviene realizar el juego de forma divertida, ir aumentando la dificultad de forma progresiva y parar si los pequeños se cansan o no muestran interés

Os proponemos tres juegos más que, además de hacer pasar un rato divertido a toda la familia, nos servirán para trabajar el lenguaje oral, la imaginación, el razonamiento, la lógica y la memoria:
  • Terminar oraciones: Comenzamos una oración y cada miembro de la familia tiene que terminarla de una forma diferente. ¿Cuál será la más divertida?
  • Construir oraciones a partir de varias imágenes o palabras dadas. Cuanto más curiosas, raras o entretenidas sean las propuestas, más diversión.
  • Construir oraciones entre todos. Es una versión un poquito más compleja del juego anterior: se trata de construir oraciones a partir de las palabras que va diciendo cada miembro de la familia. Por ejemplo, el padre dice “la”, la madre dice “la” y añade “casa”, el hermano mayor dice “la casa” y añade “está” y la hermana pequeña dice “la casa está” y añade “lejos”. De este modo, trabajamos la expresión del lenguaje y la correcta estructuración de las frases.
Y tú, ¿tienes alguna otra sugerencia que pueda ayudar a otros padres y madres en esta situación tan complicada?


¡¡¡Este virus lo paramos unidos!!!!

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*La omisión de algunas tildes ha sido intencionada

¿Por qué mi hijo o hija saca malas notas? Es la pregunta inevitable que todo padre o madre se hace cuando se enfrenta a un boletín escolar que no esperaba.


Es importante que hables con tu hijo o hija acerca de por qué ha sacado esas malas notas, que le preguntes si está bien o tiene algún problema o qué cree él o ella que podría hacer para cambiarlo. Hablar con su tutor y profesores también te dará pistas acerca de su comportamiento en clase, de su relación con sus compañeros y de las posibles dificultades que experimente. Y finalmente también tendrás que cuestionarte qué puedes hacer tú como padre o madre para ayudar a tus hijos. De las respuestas que obtengas a esas preguntas dependerán los pasos siguientes.

A grandes rasgos, el fracaso escolar puede ser causado por varios motivos: falta de hábito de estudio, falta de motivación y esfuerzo, problemas emocionales, familiares y/o de comportamiento, dificultades de aprendizaje y /o problemas de lenguaje, lectura y escritura u otras causas como problemas de visión, visión, una capacidad intelectual baja o demasiado alta, etc.

Muchas veces, incluso, estos motivos se dan de forma conjunta e, incluso, unos motivos pueden provocar los otros y el conjunto, el bajo rendimiento académico y las malas notas. Dos ejemplos: si un niño tiene dificultades para leer y escribir, probablemente se distraiga más y esté desmotivado o si ese niño acaba de tener un hermano, puede que sienta celos que se traducen en desobediencia, necesidad de llamar la atención o agresividad. En ambas situaciones es muy probable que todo eso se acabe reflejando en forma de malas notas.


¿Por qué mi hijo saca malas notas? 7 posibles causas
1.    Falta de hábito de estudio
2.    Falta de motivación y esfuerzo
3.    Problemas familiares
4.   Trastornos emocionales y/o de conducta
5.   Dificultad de atención y concentración
6. Dificultades de aprendizaje y /o problemas de lenguaje, lectura y escritura
7. Otros: problemas de visión o audición, una capacidad intelectual baja o muy alta, acoso escolar, inadaptación...

1. Falta de hábito de estudio


¿Cuántas veces tienes que repetir a tu hijo que es hora de hacer los deberes? ¿Cuántas veces te dice tu hija que estudiará más tarde? ¿Cuántas veces dejan sus tareas sin terminar o las hacen deprisa y corriendo? También te suena, ¿verdad?

Una de las principales causas de las malas notas de tus hijos es la falta de hábito en el estudio y de estrategias y herramientas que les sean útiles para aprender a aprender.

En la mayoría de los casos los niños no saben estudiar, son desordenados, no tienen un horario organizado, tienden a posponer el momento de ponerse a estudiar o pretenden hacerlo mientras ven la televisión, dejan para el final, cuando ya están cansados, las tareas más difíciles, hacen los deberes rápidamente sin importar el resultado, dejan cosas sin hacer, se distraen con facilidad, tienden a memorizar sin pensar ni comprender lo que están memorizando, no hacen esquemas, carecen de un método de gestión del tiempo y de un sistema o técnica para preparar exámenes…

Es muy importante que de forma progresiva, pero firme establezcáis en casa unos hábitos de trabajo y de estudio adecuados y eficaces para evitar esas malas notas que tanto os preocupan. Implantar rutinas de estudio ayudará a mejorar la capacidad de aprendizaje de tu hijo o hija y a conseguir los objetivos marcados.

          2. Falta de motivación y esfuerzo


En la mayoría de los casos motivación y esfuerzo son dos conceptos que van de la mano. Si algo no motiva, no hay interés. En cambio, si algo te motiva, estarás dispuesto a esforzarte por ello, aunque ese esfuerzo suponga una carga extra de trabajo.

Para muchos profesionales la falta de motivación, es uno de los problemas que más afecta a niños y niñas y adolescentes, es la segunda razón de sus malas notas.

Y las causas pueden ser múltiples. El niño o niña puede considerar que las clases son pasivas y poco participativas, puede que no haya buena sintonía con los profesores, que los niños sientan que no reciben un trato justo por su parte o simplemente que se aburran en clase. Es una realidad: muchos niños y adolescentes se aburren porque, sea por la razón que sea, no encuentran estimulantes sus entornos escolares.

Otras veces cuesta hacer entender a los pequeños la importancia de su rendimiento escolar porque no son capaces de ver cómo se relaciona con su vida cotidiana; hay niños y niñas que utilizan esta falta de motivación en el colegio como una forma de recibir más atención por parte de sus padres o profesores e, incluso, los hemos acostumbrado a obtener las cosas sin esfuerzo y ahora son incapaces de comprender que para lograr algo hay que trabajar y esforzarse. 


3. Problemas familiares y trastornos emocionales y/o de conducta


A nadie se le escapa que un niño o niña que esté preocupado o triste, que esté pasando por una situación familiar complicada, que se porte mal en clase, cuya timidez le impida preguntar dudas o presentar trabajos ante la clase o que sufra ansiedad y se ponga nervioso ante los exámenes será más propenso a ver mermado su rendimiento y sacar malas notas.

Por eso este apartado es una especie de cajón de sastre que tiene que ver con la personalidad de tu hijo o hija, su nivel de maduración y las circunstancias que le rodean, con todas las emociones que experimenta, con su forma de ser y de relacionarse con su familia y con su entorno, con las herramientas emocionales y sociales de las que dispone y con cómo todo eso afecta a su conducta.

Hay un sinfín de causas que pueden influir en tu hijo o hija y, por tanto, en su concentración necesaria para estudiar de forma satisfactoria. No en vano, hay profesionales que afirman que la capacidad de aprendizaje disminuye entre un 20 y un 30 por ciento en casos en los que aparecen problemas de tipo emocional o conductual.

Los problemas familiares tienen que ver con cambios más o menos importantes en el entorno más próximo a los niños, como pueden ser el nacimiento de un hermano, la separación de sus padres, una hospitalización de larga duración, la enfermedad o la muerte de un familiar, una mudanza, problemas económicos… Cualquiera de estas situaciones puede causar estrés, angustia, intranquilidad, tristeza… en tu hijo o hija y derivar en esas malas notas.

Otros ejemplos más graves de problemas familiares son casos de separaciones traumáticas, de violencia familiar, núcleos desestructurados, pseudoabandono infantil,  padres con trastornos psicopatológicos o problemas de drogodependencias, etc.


4. Trastornos emocionales y/o de conducta


Los problemas emocionales y de conducta en los niños suponen una preocupación y muchas veces un auténtico reto para madres, padres y educadores. Cuando un niño o una niña sufre cualquier tipo de alteración, más o menos grave, en sus emociones inmediatamente se ve reflejada tanto en su conducta como en su manejo, actividad y operatividad en sus contextos más cercanos: el propio núcleo familiar y el colegio.

Hablamos de forma general de trastorno emocional en casos de ira, baja autoestima, baja tolerancia a la frustración, miedo, ansiedad y depresión. En cuanto a los problemas de conducta, podemos incluir ahí casos de niños desafiantes y desobedientes, casos de timidez, de impulsividad o casos de TDA/TDAH (trastorno con déficit de atención sin o con hiperactividad).


5. Dificultad de atención y concentración


Acabamos de mencionar el TDA/TDAH como un trastorno de conducta, pero no es el único. Las dificultades de atención y concentración en los niños merecen un cuidado y vigilancia especiales porque son muy frecuentes a la hora de buscar las causas de las malas notas de tu hijo o hija.

Los niños no tienen la misma capacidad de concentración que los adultos  y es normal que se distraigan, son muchos los estímulos que existen a su alrededor, muchos de ellos nuevos para mentes que no están completamente desarrolladas. Pero, ¿qué pasa si eso ocurre muy habitualmente?

Puede que tu hijo o hija tenga problemas de concentración si, por ejemplo, le cueste mantener la atención en clase; si no es capaz de concentrarse tanto en tareas obligatorias, como hacer los deberes o estudiar, como en actividades que le gusten, como ver una película; si siempre parece distraído y parece que no te escucha; si tiene problemas para seguir instrucciones o para retomar una idea después de haber sido interrumpido, etc.

Las dificultades de atención y concentración pueden mostrarse en los niños de múltiples maneras y cambiar con el tiempo. Incluso a veces se manifiestan junto a problemas de impulsividad e hiperactividad.


6. Dificultades de aprendizaje y/o problemas de lenguaje, lectura y escritura


Muchas veces nos encontramos con niños que se esfuerzan en el colegio y aun así su rendimiento académico y sus notas son deficientes, algo que acaba afectando a su motivación y autoestima y/o generando comportamientos impulsivos, agresivos o de desobediencia.

Si tu hija o hijo tiene dificultades con varias asignaturas y sus notas no son acordes a su esfuerzo, si le cuesta leer, escribir, memorizar o entender conceptos has de plantearte si existe algún tipo de problema de aprendizaje o falta de habilidades y herramientas que lo impidan. Sobre todo porque la detección temprana es sinónimo de mayor probabilidad de éxito.

Entre los más trastornos más habituales están el retraso del lenguaje (lento desarrollo del lenguaje, vocabulario reducido, dificultades para construir frases, problemas en la pronunciación de algunos sonidos...) y los problemas de lectoescritura (dificultades en la expresión escrita y en la segmentación de palabras o frases, ortografía arbitraria, confusión de letras, no comprensión de lo que se ha leído...).

Un trastorno más grave y duradero, que incluso puede dejar en algunos casos secuelas significativas cuando los niños sean adultos, es el llamado TEL o Trastorno Específico del Lenguaje, un problema que afecta a la adquisición del lenguaje desde sus inicios y que puede afectar a la lectura (dislexia) o a las matemáticas (discalculia). Se refiere, en general, a las  dificultades que tienen algunos niños con una inteligencia, motivación y escolarización adecuadas para adquirir la lectura y para para aprender o comprender los conceptos numéricos o aritmética.


7. Otros


Además de los mencionados anteriormente, existen otros motivos que pueden explicar por qué tu hijo o hija ha sacado malas notas: problemas de visión o audición, una capacidad intelectual mayor o menor a sus compañeros (los baremos de normalidad se mueven entre 85 y 130), lesiones cerebrales e, incluso, problemas de acoso escolar o inadaptación al colegio.


Planes de Ocio para el bienestar familiar

El ocio y el descanso son fundamentales para nuestra salud física y mental. Incluye a toda la familia o solo a una parte o lo que tú elijas 
Onward Planes Psicología Bienestarpara disfrutar juntos, relajaros y reforzar vuestros lazos familiares. A la vez que descansáis y disfrutáis te ayudará a incrementar y mejorar las habilidades sociales de tus hijos, distintos tipos de inteligencia, entre ellas la inteligencia emocional, la capacidad de solución de problemas, de negociación, etc. 

No todos los planes aportan lo mismo ni en las mismas áreas. Por ejemplo, si os decidís por ir al cine juntos, podréis conversar después sobre los personajes, sobre distintas situaciones que ocurren en la película y cómo habría resuelto cada uno los problemas que se plantean. Esto te permitirá conocer mejor a tus hijos a través de sus opiniones y de su forma de resolver los problemas. Por tu parte, podrás aportar a tus hijos otras formas de ver la realidad e ir modulando cómo perciben el mundo, cómo afrontan lo que viven. 

Nuestra recomendación, para peques y no tan peques: Onward, en cines a partir del 6 de marzo de 2020. Cuenta una historia en la que los protagonistas intentan pasar un día con su padre fallecido cuando eran pequeños, haciendo hincapié en la importancia del amor entre hermanos y la confianza en uno mismo. 

La mayoría de los niños tienen hermanos, es un vínculo muy importante para el desarrollo social, cognitivo y emocional de los niños. Sin embargo, los conflictos entre hermanos mal resueltos en la infancia tienen consecuencias sobre su vida como adultos pues, sin la intervención de los padres, en muchas ocasiones tienden a resolverse de forma violenta y a generalizarse como forma de resolver conflictos. Una buena relación entre hermanos se prolongará a lo largo de toda la vida de tus hijos, siendo una parte importante del apoyo social de la mayoría de los adultos. Es importante realizar actividades positivas juntos que ayuden a que el vínculo sea sano y positivo para los niños.

Además de la relación entre hermanos que lleva el hilo de la película aparecen otros temas relevantes para muchas familias como el duelo por uno de los padres e introduce el tema de la identidad de género con el primer personaje LGTB de Pixar. Para muchos niños es un tema difícil de normalizar cuando no cumplen con la norma de lo que se espera de ellos y los persojes de ficción puede ayudar a la normalización de su situación y sus sentimientos. Si quieres saber más sobre ¿Cómo ayudar cuando una niña o un niño muestra una identidad de género diferente de la socialmente marcada para su sexo biológico?



Pincha aquí si quieres conocer a la autora del post - Psicóloga Mª José Collado Mateo





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*La omisión de algunas tildes ha sido intencionada